Hace poco más de un año Adrian Bello hacía su aparición en la escena musical peruana con su álbum debut “Apprentice”, un proyecto mediante el cual nos habló del amor y del desamor, y que lo dio a conocer como la voz masculina del soul que, en medio de fórmulas repetitivas y la polarización musical, necesitábamos oír. Una pieza llena de amor, autoconocimiento y vulnerabilidad.

Para dar rienda suelta a su segunda producción musical, Adrian decidió cerrar la era Apprentice con la grabación del videoclip de una de las canciones del disco, Thought It Was You. El tema nos cuenta cómo el dolor y la decepción que aquel amor ha dejado en uno puede convertirse en sabiduría, fortaleza y amor propio.

El concepto del videoclip partió de la idea de usar un elemento y agregar interacción para contar una historia. Dirigido por Bruno Ascenzo, el video muestra a una pareja de hombres intentando escapar del nudo en el que se ha convertido su relación. La participación del bailarín Pedro Ibañez en el videoclip, obligó a Adrian a explorar una nueva faceta como performer: la de bailarín. ¿El resultado? Una producción que ha dejado al cantautor más que contento y con ganas de que todos vean el trabajo que se ha hecho.

“Estoy compartiéndolo por todos lados. La idea es que [el videoclip] llegue a la mayor cantidad de gente posible porque, honestamente, para este video en particular lo que más me interesa es que trascienda un poco más la historia, y en verdad, el hecho de que son dos chicos los que representan esta historia romántica en un video me parece importante. Me parece importante que llegue a más personas porque creo que son historias que son necesarias y es necesario que un grupo de personas como son las de la comunidad LGBTIQ se vean reflejadas en videos, en películas, en artistas”, comenta.

Su próximo trabajo musical será distinto a lo que hemos escuchado anteriormente, “un reto”, declara. El amor y el desamor pasarán a un segundo plano en la nueva producción que podremos escuchar a lo largo de este 2020, una donde estará explorando otros sonidos y otros lados de si mismo para transmitir nuevas sensaciones a un público fiel y cariñoso como el que lo sigue. “Yo escribo cuando estoy muy triste o cuando estoy muy feliz, cuando estoy estable no me salen muchas cosas, entonces al final la música que hago termina siendo sobre amor o sobre desamor. Me estoy aventurando hacia lados más divertidos, explorar otros lados de mi que me permitan también pasarla bien en el escenario, bailar, qué sé yo… ”.

Esta vez, el cantautor no piensa limitar su creatividad al ceñirse a seguir un solo concepto. Ha aceptado el hecho de que las líneas que dividen los géneros musicales se borran cada vez más y pretende explorar estos espacios. “Estoy queriendo ir hacia un lado más moderno en algunos aspectos, estoy incorporando algunos elementos en la producción que se están usando más en la actualidad. Creo que el primer disco es la raíz donde usé los elementos más básicos del soul y es una producción más orgánica en cuanto al sonido, pero en esta segunda etapa estoy incorporando cosas un poco más electrónicas”, adelanta.


Esta nueva faceta es el resultado de la confianza que Adrián ha adquirido, una que le ha permitido superar sus miedos y mostrarse más vulnerable al momento de decir lo que siente. “Creo que muchas personas crecemos con la idea de que si nos mostramos mucho nos van a hacer daño, sobre todo quizás personas que han sufrido algún tipo de discriminación o que pertenecen a algún tipo de minoría. No es tan fácil mostrarse enteramente desde un comienzo, entonces hay cierto miedo con el que creces, y el proyecto me está ayudando a soltarme y ser más libre. Es lo más paja de hacer música, para mi es como un viaje a la libertad. No sé si eventualmente voy a llegar a ser completamente libre, pero en realidad sería una linda meta”.