Nos pasa a menudo… soy consciente que muchas veces en las que como algo es netamente ansiedad. Pero, la pregunta surge a partir de… ¿Cómo sabemos si comemos por ansiedad o si en verdad tenemos hambre real? Normalmente el hambre emocional surge cuando tenemos estrés, tristeza y lo más importante: por aburrimiento. A continuación, les explicaré como poco a poco poder reducir este mal hábito.

El hambre emocional es un tipo de trastorno alimentario que se relaciona con los conflictos anímicos y las emociones que, al no saber resolverlas, alteran nuestro estado natural, haciendo que queramos comer de manera impulsiva e incontrolada. Aún así no tengamos hambre tenemos que satisfacer ese “algo” que nos perturba. En lo personal, yo no soy mucho de comer dulces, por lo tanto, mi hambre emocional sé que surge en ciertos momentos cuando no como a mis horas y cuando no ingiero suficiente cantidad de proteínas al día. Y es ahí donde me dan ganas incontrolables de comer azúcar. ¡No se asusten! No es tan complicado solo es cuestión de conocerse poco a poco. Es muy normal que se genere hambre irreal cuando estamos aburridos, eso me pasa muchas veces y lo controlo tomando mucha agua o pequeños snacks saludables, como maní, semillas o hasta yogur griego.

Características del hambre emocional

Sentimiento de culpa: Surge después de este ataque de hambre. Las personas suelen sentirse culpables porque siguen sin sentirse bien ni satisfechas y esto ocurre porque el origen de su problema no se ha podido resolver con la comida.
Comer para estar mejor: Este sentimiento persigue un sentimiento de mejora y bienestar por el hecho de comer. Sin embargo, al no resolverse, es normal que la persona se sienta triste y decepcionada.

¡TIPS!
Orden en las comidas: Es importante que tu mente sepa que estás bien alimentado, por lo que evitarás esa urgencia por comer por compulsión. Es recomendable tener un horario y un plan de comidas para evitar ataques de hambre y estrés.
Haz deporte: El ejercicio físico es muy beneficiario para reducir la ansiedad y vivir de una forma mas ordenada y positiva. Esto a su vez regulará los problemas emocionales.
No azúcar: El hambre emocional se relaciona mucho con alimentos muy azucarados y dulces procesados. Por ello, es mejor no tener en casa ningún tipo de golosinas para evitar el picoteo por uno de ellos. Cambia esas golosinas por snacks más saludables como frutas de temporada, yogures, hummus con verduras, entre otros.