“Me di cuenta que mi vida tenía muchas vertientes; tenía mucho por donde salir y por hacer, Y no me concentraba en una sola. nada de lo que hacía me volvía realmente feliz porque sentía que jalaba para muchos lados y realmente no llegaba a ninguno.”

La resiliencia y adaptabilidad al cambio, son esenciales para avanzar; convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. Y eso, Bayron lo sabe muy bien. Completamente multifacético. Periodista, publicista, blogger y recientemente integrado como trainer en KO. Agüita Frutada nace como un espacio para compartir su pasión por la vida saludable, la buena nutrición y el ejercicio.

El curioso nombre surge de una conversación con un amigo hace varios años atrás, mientras compartían de un almuerzo juntos. Pidieron algo de beber, el mesero les sugiere una “agua frutada”. Una combinación de diferentes frutos y vegetales; muchas cosas en un solo vaso. Su compañero se rió y le hizo una comparación que lo acompañaría durante mucho tiempo. “Tú eres un agua frutada, pero como eres pequeñito, una agüita frutada.”

Volvamos en el tiempo algunos años atrás. Corre el 2013, y un joven estudiante de la carrera de Comunicación y Publicidad, trabajaba como administrador de una cadena de restaurantes bastante popular. Abrumado por el trabajo, y una serie de problemas personales decide acompañar a una amiga con el corazón recientemente roto a una clase de yoga, sin muchas ganas al principio — y sin pensar que sería el inicio de un cambio radical en su vida.

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“Tenía depresión, decidí dejar mi trabajo. Realmente no sabía qué hacer. Me había acostumbrado a que mi vida gire entorno a mi empleo, almorzaba ahí todos los días. Y es que la tristeza te ciega y te olvidas de cuidarte. Una amiga me recomendó ir a unas clases de yoga, a las que había empezado a ir para intentar salvar mi relación. Y me dije, ¿por qué no?”

Bayron asegura que eso cambió su vida, empezó a sentirse bien. Empezó a perder peso, y como una cosa lleva a otra, decidió también balancear su alimentación. “Todo te va jalando. Un día decidí hacerle seguimiento a mis rutinas y abrí una cuenta para compartir mi recorrido con mis amigos, y la gente que me seguía. En un principio el usuario era mi nombre y ya, pero a medida que comencé a crecer en número de seguidores me dijeron que tenía que cambiarlo por algo que pegue, algo que la gente lo recuerde. Y me acordé de agüita frutada.”

Lo que empezó con yoga, al tiempo se le sumó el box. “Me metí a un plan aquí que se llama KO 90, perdí muchísimo peso. Siento que saque mi lado más guerrero, más animal. Y juro que desde entonces mi vida es mucho más feliz.”

Le pregunto cómo hace para balancear el mundo de Agüita Frutada y la vida de Bayron; él se ríe. “Siempre me preguntan eso, si es que somos dos personas distintas, pero no, somos uno. Soy yo tal cual, la única diferencia es que en Agüita Frutada documento mi vida.”

A la semana corre cerca de 100 kilómetros, lo que le sigue pareciendo increíble. Pues hace unos años, le resultaría completamente impensable. Es víctima y amante del runners high, esa sensación de adrenalina en la que, ya no siente las piernas pero éstas siguen corriendo.

“La combinación de yoga y de running hace que tu alma se sienta mejor, más libre. Logras concentrarte en otra cosa, y te olvidas del cansancio. Tu espíritu se enfoca en otra cos. Además, saber controlar la respiración. Ayuda muchísimo. Cuando me empieza a doler una parte del cuerpo mientras corro, yo trato de centrarme en otro dolor, uno menor. Lo expando y lo distribuyo. — así se distrae a la mente y de paso me recuerdo que soy uno conmigo mismo.”

Su primera maratón fue hace poco, la maratón de Lima. Se preparó tres meses antes. Insiste en que es importante tener un buen coach que te guíe durante el proceso de entrenamiento.

“Yo corrí una media maratón, sólo porque tenía ganas de hacerlo, para probar. Producto de eso me lesioné las plantas de los pies y tras esa mala experiencia llegué a conocer a un excelente entrenador. Yo veía inalcanzable el poder correr 42 kilómetros, pero con el tiempo y con dedicación me acostumbré a salir a correr todos los días a las cuatro de la madrugada, para proponerme metas cada vez más largas.”

Pero por supuesto, para él la vida saludable también tiene que ver de manera directa con la nutrición. “Yo tengo una alimentación bastante marcada, por no decir estricta. Soy de las personas que creen que debe de existir un balance. Es esencial comer sano, comer bien. De igual modo es necesario comer cosas que te hagan feliz. Porque cuando estás bajo una dieta que te dice que sólo puedes comer dos hojas de lechuga y seis almendras — eso genera problemas de ansiedad y autoestima.
Es importante que seas guiado por un nutricionista que sabe lo que hace. Está bien comer algo rico, darte un gusto. Si salgo con compañeros trabajo o con amigos a restaurante, no voy a prohibirme disfrutar una comida con ellos. Como igual con ellos, porque valoro la experiencia y el momento de estar con los míos y no tengo que estar con la preocupación de cuántas calorías ingerí. Al final puedo ir al gimnasio y quemar todo eso, igual y no es el fin del mundo. Yo no vivo pensando en carbohidratos ni me peleo con la balanza; felicidad no depende de los números en ella.”

Hoy, Bayron sigue siendo una agua frutada. Dictando clases en KO Urban Detox por las mañanas y ejerciendo la profesión de publicista por las tardes. Creando contenido para su blog, cambia de chip y es maratonista. Mil cosas a la vez, todo con el cien por ciento de energía y buena vibra.